El sofá es, seguramente, uno de los componentes del mobiliario más versátiles de cualquier casa o hogar. A parte de ser el escenario por excelencia de las escenas románticas de películas y series, es punto de reunión con la familia y amigos y un imprescindible para ratos de "peli, manta y buena compañía".
Además en aquellos días que no te apetece hacer absolutamente nada, tiene la "capacidad" de actuar como un imán de fuerza incontrolabe, fuerza que es directamente proporcional a la cantidad de cosas que tienes por hacer. Al menos eso es lo que me pasa a mí.
Pero, sobretodo, tiene el don de actuar como un héroe recogiéndote cuando te dejas caer sobre él en esos días que llegas a casa y sientes que no puedes más, como en la fotografía, hecha un día que llegué a casa agotada, me desplomé y apareció mi hermano con la cámara en la mano.

Es irónico que publique esta foto hoy que daría lo que fuera por tumbarme a vaguear durante horas.
¿Y vosotros? ¿Tenéis una relación muy "amorosa" con vuestro sofá?
¡Que tengáis un buen inicio de semana!



